Despliega los encantos de las tertulias misioneras, con el paisaje multicolor que es un regalo para la vista, en un encuentro entre la naturaleza, la tradición y la historia, con los vestigios de la arquitectura y el arte jesuítico.
Dentro del calor humano y de la estación de enero, el ambiente se colma de tradición y se manifiesta en la destreza de la jineteada, las faenas de estancias y la fiesta popular, en la dimensión en que sólo la Fiesta de la Tradición Misionera en Santiago puede ofrecer.